Comunicación Explosiva

Todo empieza preguntando

Una marca comunica siempre, aunque no quiera: en su web, en el correo automático, en cómo se responde al teléfono. Y casi nunca dice lo que cree estar diciendo.

Por eso lo primero es preguntar. Cómo funciona la empresa por dentro, por qué el cliente vuelve. Las mejores historias suelen estar ahí.

Lo demás es conseguir que todo eso deje de ocurrir por inercia.

Comunicación para marcas que tienen mucho que decir

  1. El departamento de comunicación que tu proyecto necesita

    Con el tiempo, la comunicación de una marca puede acabar repartida: la web la escribió una agencia hace años, las redes las lleva alguien del equipo, la newsletter sale de recepción y el dossier lo montó el diseñador. Ninguna de esas decisiones está mal tomada por separado. El problema es que nadie las está tomando en conjunto.

    Tu marca necesita a alguien que mantenga la coherencia.

    Incluye

    • Dirección estratégica de comunicación.
    • Supervisión de todo lo que la marca dice.
    • Coordinación de proveedores y equipo interno.
    • Gestión de crisis y reputación.

    Formato: acompañamiento continuo.

  2. Las decisiones que sostienen todo lo que viene después.

    Hay proyectos que llevan años comunicando sin haber definido bien qué son. Se nota en las reuniones: cada persona describe la marca de manera distinta y todas tienen razón. Y también porque el cliente no sabe explicar por qué eligió esa marca y no otra.

    La estrategia de comunicación resuelve eso y lo deja por escrito. Qué territorio ocupa la marca frente a su competencia, a quién le habla, con qué voz y qué prioridades tiene. 

    Incluye

    • Auditoría de comunicación y análisis de competencia.
    • Posicionamiento y territorio de marca.
    • Públicos y mensajes para cada uno de ellos.
    • Plataforma de marca: propósito, valores, personalidad.
    • Manual de voz y tono.
    • Plan de acción por canal.

    Formato: proyecto cerrado (con entregable y sesión de trabajo).

  3. Una línea editorial con criterio y un plan que la ejecuta.

    Muchas marcas sienten que publican mucho y avanzan poco. Se llena el calendario y los resultados no llegan. Suele ocurrir cuando el contenido no responde a una estrategia previamente definida.

    Con este servicio se trabaja como en una revista. Territorios, secciones fijas, criterio de selección y alguien que dice que no. Después viene la producción: redes, newsletter, vídeo, contenido propio, siempre por debajo de esa decisión y nunca al revés.

    Incluye

    • Auditoría de canales y contenidos.
    • Línea editorial: territorios, secciones, tono y referencias visuales.
    • Estrategia por canal: plan editorial y calendario de contenidos.
    • Guías de producción: qué grabar, qué fotografiar, cómo escribirlo.
    • Producción y publicación de contenidos (opcional).
    • Medición de resultados.

    Formato: estrategia como proyecto cerrado y producción como acompañamiento mensual.

  4. La escritura como último paso de las decisiones ya tomadas.

    Hay marcas cuidadas hasta el último detalle cuya web podría ser la de cualquier otra. Todo correcto y, al mismo tiempo, nada que justifique el precio ni la distinga de sus competidores. Aquí es donde la estrategia se convierte en palabras concretas. 

    Incluye

    • Textos web completos, optimizados para SEO.
    • Narrativa de marca.
    • Descripciones y fichas de producto.
    • Guiones de vídeo.
    • Cartas, menús y naming de conceptos y marcas.
    • Dosieres de prensa, presentaciones y material corporativo.
    • Newsletters y secuencias de email.
    • Campañas, anuncios y piezas de branded content.
    • Manual de identidad verbal.

    Formato: proyecto cerrado.

Sobre La Boombilla

Alba García, fundadora de La boombilla

Soy Alba García y llevo más de quince años a caballo entre dos maneras de contar las cosas: la que busca la historia y la que busca el efecto. Estudié publicidad y periodismo, y he trabajado en redacciones, agencias y en comunicación hotelera.

Fue en los hoteles donde entendí que la comunicación de una casa no acaba cuando se publica: sigue en recepción, en la carta del restaurante o en cómo se responde a una reseña de un cliente.

Cuando creé La Boombilla en 2017 me llamaban para escribir. Hoy me llaman antes, para decidir qué se escribe y qué no.

Me muevo con soltura en turismo y gastronomía, aunque, a veces, los proyectos más emocionantes llegan de sectores que no se parecen en nada a eso y me obligan a estudiármelo todo desde cero.

Pregunto mucho antes de escribir. A veces demasiado.

El equipo

Cada proyecto merece su propio equipo, por lo que se monta a medida: audiovisual, diseño, programación, fotografía… Profesionales con los que he trabajado durante años y a los que llamo sabiendo qué van a resolver. Marina Pontón, publicista y especialista en creación de contenidos, lleva diez años en esto conmigo y está en casi todos.

Empecemos con las preguntas

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