En casa del herrero...

En casa del herrero…

En casa del herrero se come con cuchara de palo. Todos lo sabemos, pero admito que no pensaba que a mí me pasaría. Que te dediques a la comunicación, al marketing digital y a las redes sociales… ¡y no seas capaz de actualizar tu página de Facebook al menos una vez por semana! Tiene delito. Y por eso en este post entono el mea culpa…

Últimamente he estado tan concentrada que tengo la sensación de que alguien ha arrancado de cuajo las hojas del último mes en el calendario. No es que trate de excusarme por tener mi blog y mis redes sociales completamente abandonadas… Bueno, quizás un poco sí…

Y continuando con la retahíla de excusas: pensemos en cuando cambiamos de trabajo. Los primeros meses siempre son una auténtica odisea, hasta que nos ponemos al día de todo. Cuando comienzas a trabajar como freelance multiplicas esta sensación por cada uno de los nuevos clientes que tienes… Y sí, ese ha sido el principal motivo por el que he abandonado por completo a La Boombilla.

La Oficina explosiva

La parte positiva de la historia es que, desde que instalé la oficina de La Boombilla en el Vivero de Empresas de Ibiza, la forma en la que distribuyo mis horas de trabajo ha cambiado completamente.  Sabía que disponer de un lugar de trabajo me ayudaría a concentrarme mejor, pero no imaginaba que el cambio sería tan abismal.

Atrás quedan varios meses trabajando en casa, sumida en mi pequeño caos. Admiro a la gente capaz de tele-trabajar y administrar su tiempo para incluso poder disponer de algunas horas de vida social… Yo me rendí. Quizás tuviera algo que ver que vivo en un apartamento diminuto en el que la cocina, el salón, el comedor y la oficina son un mismo espacio… O que mi gata no lleva nada bien eso de no ser el centro de atención…

De cualquier forma, mi vida como autónoma ha dado un vuelco desde que dispongo de mi propia oficina. Incluso he comenzado a notar que a veces tengo súper poderes que me permiten hacer en un día lo que en casa me hubiera llevado tres. Y este descubrimiento, queridos amigos, es el que hoy me hace prometer estar un poco más pendiente de La Boombilla.

Desahogarme de vez en cuando en el blog o a través de Facebook y Twitter viene bien para mirar atrás y tomar un poco de perspectiva en el asunto. También para darme cuenta de lo afortunada que soy de poder llevar a cabo un proyecto que tanto tiempo había soñado, para hacer una pausa y respirar un poco de aire… porque esto no ha hecho más que empezar.